“Automatonofobia” : parte I

Si viviésemos solo con los ojos, sería muy fácil. Podríamos cerrar los ojos y el mundo se apagaría. Cohete al resorte vacacional de sus sueños. ¿No oyes ya la canción del anuncio de toda tu infancia? Pero por desgracia no es así. Tenemos los cinco (¡cinco!) sentidos para absorber el mundo. O que el mundo nos absorba a nosotros.

Absorber, abducir, aprehender. Desaparecer de la nada por la voracidad del cuerpo o conocimiento de otro. ¿Qué otro?

Aquella semana de octubre, exactamente esa, me pediste que te acompañara a esa exposición. Te había conocido a penas un mes antes en la fiesta de tu compañero de piso. Joder, y yo pensando que me iba aburrir. Me quedé coladito por ti. Eh ahí el comienzo de un perrito faldero, siempre detrás de ti. No podía quitarte los ojos de encima y, que conste, tampoco quería. Menuda preciosidad.

Ya no recuerdo con qué pretexto aquella muestra te era útil para tu investigación. Tu palabrerío de tu proyecto de investigación de ese máster que nunca recordaría el nombre. Tal vez tu carrera… Umm, no. Algo exótico, de listos. Pero te escuchaba embobado como si entendiera todo lo que me contabas. Esperando que no te dieras cuenta de que no entendía ni papa, mientras me contabas un montón de cosas entusiasmada. En definitiva, la exposición era un desglose etnográfico por las culturas africanas de… (inserte aquí el nombre y recuerde que no se admiten caracteres especiales). África. Ese nombre sonaba muy grande. Si tuviese una banda sonara sería la de Jumanji (la original, no se admiten remakes, como en la vida y no, no se admite discusión a eso). Sonaba la música que tantas veces había escuchado en las películas, sentía el calor, olía la tierra salvaje (¿cómo huele África?). Tal vez fuera divertido y todo.

El enclave geográfico era un palacio que nada tenía de inspirador respecto a la muestra que contenía. Gris, señorial, arquitectónicamente estiloso. Ese tipo de edificios antiguos que no saben qué hacer con ellos y los adhieren para funciones públicas, en este caso, la universidad. Joder, había pasado mil veces por esa plaza y era la primera vez que me fijaba en ese palacio. Tenía un patio que te acogía entre arcos repetitivos. Esos arcos, en dos pisos, rodeaban ese patio que giraba concéntricamente en torno a un pozo de lluvia. Allí, el silencio era casi total. No podía apreciar bocinas ni jolgorio externo. Nada. Todo ruido exterior quedaba ahogado. Inocentemente, el edificio te absorbía. La luz se reflejaba en el gris de los bloques de piedra, recorriendo las curvas y esquinas, todos y cada uno de los recovecos, cobrando una virtualidad imponente. Debí haber salido corriendo en ese momento.

Pasamos por un arco y de la claridad a la oscuridad. Una pequeña puerta de madera daba entrada a la sala, junto a un tampoco muy grande estandarte que anunciaba el comienzo de la exhibición. Tuve que agacharme para entrar, dado el tamaño de la puerta. Algo se removió en mí, ¿me adentraba en una madriguera? Tan oscuro,… El negro realzaba las obras de arte, junto con una buena iluminación de la obra, dijo la mujer de la entrada, tras preguntarnos el código postal. Dos números más a la lista de visitantes.

Avanzamos poco a poco con las luces que enfocaban las sombras del conocimiento-desconocimiento de otras culturas. Empezaste a soltar una retahíla de datos sobre población, estilos de vida, ¿perdón, qué has dicho? Eso es… ¿antropología? ¿La antropología estudia eso?

Para entonces ya me sentía mal.

Pasamos a la sala principal. En ella no había mucha más luz. Igualmente, negro y focos sobre los puntos a destacar. Para entonces ya quería gritar. Gritar. La velocidad del sonido es de…

343 metros por segundo. Siempre y cuando sea a una altura al nivel del mar, una humedad media y una temperatura en torno a los veinte grados centígrados. Para ser más exactos. Cosa que cambia en sólidos, líquidos y gases. Por no hablar del espacio… (en el espacio el sonido no se propaga… din din din, ¿oyes la melodía?). Pero todo esto lo sé por Wikipedia. Fuente nada fiable. Pero que todos seguimos usando como fiel fuente irrefutable a la que acudir en cualquier discusión.

La sala principal era mucho peor. Olor a madera. Tronos, vasijas, lanzas. Otros objetos que no tenía ni idea de para qué servían, pero que podía imaginar otros mil usos. Máscaras, muchas máscaras, que representaban rostros de todo menos humanos. Rojo y ámbar decorándolo todo. Maniquíes portando esas máscaras y otros atuendos. Telas de colores geométricos, muchos colores, rellenando cada milímetro de la tela. ¿He dicho ya máscaras? ¿Por qué usaban esos maniquíes?

-Ven, este trono es una joya. Tienes que verlo.

Continuará…

© Alba Belba Rivera Flechoso

Si te gusta, puedes invitarme a un café.

5 revistas literarias gratis + 1 especial que debes leer

Si te gusta leer relatos y conocer autores nuevos, échale un vistazo a estas revistas de literatura.

  1. Revista Espora:

Se declara como “revista digital que busca promover el diálogo entre la cultura y la sociedad, así como difundir obras y trabajos de artistas/creadores de todo hablante de la lengua española”. Esta revista mejicana está repleta de elegancia.

https://issuu.com/esporarevista

El número 21 de ejemplo:

También los podéis seguir en Facebook (Espora Revista).

2. La Fanzine:

Si se puede hacer una edición que sea una obra de arte gracias al collage, lo hacen las chicas de La Fanzine. Es impresionante como un corta y pega revistero puede quedar tan sumamente bien maquetado. Y todo 100% gratis al ritmo de fotocopia y difunde. ¿Alguien da más?

https://lafanzine.blogspot.com/

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 3. Papenfuss.

Con una estética en blanco y negro y de planchas de impresión, este “boletín de relatos gratuitos” recoge cuentos breves igualmente singulares. Sí, también tiene ese aire nostálgico y vintage que tanto gusta hoy en día.

Podéis acceder a esta revista en:

https://papenfusslarevista.wordpress.com/papenfuss-electronicos/

Además también están presentes en Facebook con el mismo nombre, Papenfuss.

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4. Narrativas.

Aunque esta revista ha dejado de editarse, todavía podemos leerla (y esperemos que por mucho tiempo). Comenzó los andares en 2006 y llegó hasta el 2018. Nació como un proyecto de “revista de narrativa contemporáneo en castellano” y murió sintiendo que su tiempo había pasado: “Por lo demás, la vida sigue. Nuevas propuestas vendrán a sustituir a las viejas, nuevos escritores vendrán a relevar a los ya reconocidos, y miles de nuevos autores inéditos tratarán de hacerse su hueco en la selva editorial actual; nada que no hayamos visto desde hace muchos años en este planeta.”

Extensa en cada número y en ediciones. El diseño no es demasiado atractivo, pero es fácil y directo a las letras.

http://www.revistanarrativas.com/

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5. Attosegundo Fanzine:

Una fanzine de la casa. Dedicada única y exclusivamente a la microficción.  Breve y directa al reloj. No hay números previstos, pero siempre hay brazos abiertos para todos los escritores de microficción que puedan reunirse en un próximo número.

La podéis leer completamente gratis aquí:

Y ahora la revista, que sin ser gratis, merece la pena para nadar entre vanguardias.

6. Madera Berlín.

Esta revista es la única que es de pago pero es tal obra de arte que merece sin duda la pena. Aún a hispanohablantes repartidos por todo el globo. Los textos son innovadores, vanguardistas y sin duda no dejan indiferente a nadie. La edición no hace más que sumar a los relatos. En papel, las encuadernaciones a mano son una exquisitez.

“Madera Berlin es un conjunto de exploradores que navegan en los límites de la ficción. Lo que hacemos es publicar sus relatos: extenderles un puente hacia los lectores.”

Os dejo su casa: https://maderaberlin.com/

¿Habéis encontrado vosotras (personitas humanas) alguna otra revista que leer interesante?

¿Por qué leer microcuentos?

Leer es descifrarse, comunicarse y dedicar tiempo a imaginar. El formato da igual, el género lo mismo, leer es siempre leer. Sin embargo, cuando pensamos en cuanto tiempo dedicamos a la lectura, solo nos viene a la mente novelas (si acaso). La novela es la gran reina, pero a menudo no tenemos tiempo para dedicarle a un texto de gran extensión. Se nos atraganta con todo lo demás. ¿Pero por qué no leer algo más breve?

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via Stockpic

Los relatos y los microcuentos (o microrrelatos, micropoesía o microficción en general) están desterrados a un segundo plano. Abundan en las redes sociales, perdidos en la virtualidad, pero pocos pueden afirmar que emplean sus horas de lecturas en algo breve. Es más, como aparecen gratuitamente y al alcance de todos, no se suele prestar atención o hacer una lectura más profunda, del mismo modo que no todos los autores dedican el tiempo necesario para escribir algo tan corto.

Me gustaría darte cuatro motivos por los que deberías re-leer o mirar con otros ojos los microcuentos o micropoesías:

  1. Porque te permiten emplear tiempos reducidos en algo más productivo. Sí, yo también me he perdido viendo vídeos de gatitos… pero no siempre he sentido que sea la mejor manera de emplear mi tiempo. ¿Qué mejor que emplear esos minutos que esperas el autobús en leer?
  2. Puedes conocer nuevos estilos y autores. Muchos escritores usan para promocionarse pequeños fragmentos. Es una actividad de conocimiento mutuo. A lo mejor encuentras así a tu nuevo ídolo literario, sin perderte por mil páginas interminables.
  3. Lees cosas diferentes entre lecturas más prolongadas. No sé si os pasa, pero como lectora a menudo los libros me dejan una resaca literaria que me gusta paladear. Si la trama y los personajes son buenos, no quiero decirles adiós tan rápido. Leer algo breve me da la sensación de que puedo hacer el tránsito hacia el libro nuevo sin traicionar al viejo. Del mismo modo, es genial para leer varias cosas a la vez sin perderse.
  4. Porque te dejarán (o deberían) pensando. Los microcuentos o microrrelatos están pensados para sorprender en pocas palabras. Tanto, que es un disparo a tu corazón lector. Hoy en día se piensa menos de lo que se debería (sí, me estoy poniendo filosófica). Pero reflexionar es magnífico, te aporta grandes ideas y te recuerda que tú, ser humano, eres capaz de pensar y sentir el arte como algo intrínseco a tu condición. Además, dejan mensajes para todos los gustos que puedes saborear mejor precisamente por estar tan condensados.

No obstante, como todo, es cuestión de gustos. También existen géneros intermedios como la novela corta que son igualmente interesantes. Y vosotras (personitas humanas), ¿os gusta leer en corto o largo?

¿Qué es un microcuento? El apogeo de la microficción.

Una vez me realizaron esta pregunta y me gustaría hablar un poco del tema.

A menudo nos encontramos por redes sociales con microcuentos, microrrelatos, micropoesía. Ya no solo estamos hablando de relatos breves, si no de historias hiperbreves que cubran nuestros tiempos muertos. Ante esta infinidad de textos, ¿sabemos realmente qué es un microcuento o microrrelato?

Venga, que no me aguanto, ahí va el dinosaurio:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Augusto Monterroso.

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© Alba Belba R.F. (sí, también encuentro dinosaurios en mis viajes).

En esta frase tan repetida se ha contado completamente una historia. Si queremos definir qué es un microrrelato debemos empezar por aquí. Prosigamos.

Si nos referimos a la microficción encontramos infinidad de definiciones y términos. Hablo de microficción para referirme a todos ellos en general (microcuento, microrrelato, micropoesía,…). Si vamos a lo concreto, el diccionario de la RAE recoge tan solo el término microrrelato de manera escueta: relato muy breve.  Es decir, una narración muy breve. Aquí hago un inciso. Si quitamos el prefijo “micro”, estamos hablando de cuentos y relatos. Por lo que sería lógico hablar de relatos y dejar a los cuentos, como subgénero de los primeros.

En la brevedad está el quid de la cuestión. Estos textos deben poseer las características básicas del relato porque, esencialmente, son eso, relatos. Su característica estrella es la extensión breve pero no quiere decir que dejen de tener otros elementos propios al relato. Si tomamos el ejemplo de Monterroso, describiríamos los elementos esenciales del microrrelato son:

  • Un quién: el dinosaurio.
  • Un cuándo: cuando despertó.
  • Un donde: allí.
  • Una acción: despertarse.

Es decir, un argumento (con su planteamiento, nudo y desenlace), unos personajes y una atmósfera de tiempo y lugar. Los personajes normalmente son escasos y toda la ambientación está reducida al mínimo. El resto te lo puedes imaginar tú. Esto es precisamente la esencia de todo texto narrativo breve. Al lector no se le relatan todos los detalles de la acción, si no que se le encamina a que cree en su cabeza el mundo descrito. Las palabras están medidas para contar justamente la historia. Me parece un punto maravilloso para ser creativos y dar rienda suelta a nuestra imaginación, ya que no siempre dedicamos el tiempo necesario para pensar.

Un matiz que me gustaría señalar como la gran cualidad de los microrrelatos es que suelen tener un final sorprendente. Es decir, te dejan con un ¿y ahora qué? Conseguir este efecto con tan pocas palabras supone un gran reto, por lo que los escritores no siempre se ven con la capacidad de afrontarlo y prefieren dedicarse a escribir otras cosas.

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© Alba Belba R.F.

Cuando publiqué “50 delirios (o de los microcuentos)” alguien, un lector muy apreciado, me sugirió que no todos eran microcuentos como tal. Es decir, muchos se trataban de textos, prosas poéticas, pero no encarnaban todas las características necesarias para ser considerados microcuentos. Hoy en día, he hecho autocrítica y creo que tiene razón. También he visto textos de otros autores en redes sociales, en Twitter o Instagram o incluso en Facebook (sin ser tan breve) y he podido reconocer como se peca del mismo fallo. Muchos textos son indudablemente bellos, pero no recogen las características identificativas de los microcuentos o microrrelatos. En otras ocasiones es muy difícil discernir si lo son o no, se encuentran en el límite. Meras reflexiones, textos y otros escritos no entrarían en el género del microcuento.

No es fácil encontrar buenos artículos en la red sobre los microcuentos. Pero “El microrrelato. Teoría e historia” de David Lagmanovich, publicado en Revista de Libros, es uno que merece la pena y os invito a leer.

En cualquier caso, todo lo que sea leer y desatar la imaginación, es loable. Aunque tu biblioteca quepa en tu móvil a golpe de publicación y tengas tres minutos de lectura.

“Marlene”

Conocí a Marlene en una metrópolis, pero no cualquiera. Ella era espléndida, a pesar de ser un reflejo de si. Trabajaba en una torre de Babel como traductora. Fui tan idealmente romántico que nunca me atreví a pedirle salir. La despedí en el tren de camino a Düsseldorf.

— ¡Marlene, espera!

Pero mis gritos se perdieron con el bullicio de la locomotora arrancando. Nunca hubo muros más altos.

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Babylon System Movie – Michael Weber via Wikimedia

© Texto: Alba Rivera Flechoso

Próximas novedades: lo que viene este curso literario.

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via stockpic

Como anuncié hace poco, estoy remodelando el blog. Eso no quiere decir que vaya a dejar de subir mis textos como antes. Pero sin embargo hay otras novedades que irán surgiendo a lo largo del próximo curso que no me puedo aguantar a contaros.

 

  • A parte de seguir con los microcuentos libres como hasta ahora, voy a hacer una serie de microcuentos temáticos relacionados con el arte, de la literatura y de la pintura principalmente. Ya tengo una lista de pendientes entre boli y boli. No descarto hacerlos de otros temas por supuesto.
  • Haré reseñas y recomendaciones de libros. Por el momento ya me podéis encontrar en Goodreads: https://www.goodreads.com/author/show/19403987.Alba_Belba_Rivera_Flechoso
  • Las antologías de relatos y revistas de literatura también estarán presentes. Aunque estoy en transición hacia algo más largo, los relatos breves no dejan de ser una parte importante para mí.
  • Habrá una lista de correo (propia) con contenido en primicia. Entre otras cosas, podrán leer los microrrelatos antes que  nadie y por supuesto tener un trato aún más cercano conmigo. Entre los subscriptores, una vez al mes escribiré un microcuento a demanda.Recibe novedades y contenido exclusivo
  • Hablaré de géneros literarios que puedan ser interesantes, de su origen y el reverso que les ha dado la actualidad.

Mi mente sigue girando a mil por hora para traer nuevas ideas y contenido interesante.

Gracias por estar ahí.