Fantasía para realistas.

A menudo he oído a lectores diciendo que no les gusta la fantasía porque se alejan del realismo. Parece una perugrullada pero lo que quieren decir es que sus historias están alejadas de la vida real.

Esto es un sí y no (un jain que felizmente se dice en alemán). La verdad es que no puedo estar ni en acuerdo ni en desacuerdo por dos motivos. En primer lugar, sí, hay ciertos elementos del mundo que no podemos identificar. Normalmente, la magia y las profecías (y su largo etcétera). Al respecto, yo siempre pienso que el concepto de magia es relativo. La electricidad era magia en sus orígenes. Quién sabe lo que podemos saber en cien años que nos haga cambiar nuestra percepción del mundo. ¿Profecías? Podemos hablar de cualquier religión… Por otro lado, los personajes a menudo siguen siendo los mismos humanos que en cualquier historia con las mismas preguntas universales: el amor, la vida y la muerte,… Y cuando no, están humanizados porque, claro, el escritor siempre sigue siendo humano.

Entonces, ¿cómo atreverse a leer fantasía siendo un lector básicamente de realismo?

No creo que todos los subgéneros fantásticos sean de buenas a primeras asimilables para el lector realista. Sin embargo hay una serie de subgéneros que bien mostrar otras facetas de la fantasía.

  • El realismo mágico. En un mundo aparentemente realista, suceden sucesos extraordinarios y mágicos. Los elementos extraños no dejan de ser una metáfora de significados más profundos y una manera sutil de decir las cosas que de otro modo no se dirían. De hecho, se ha afirmado que uno de los puntos fuertes de este subgénero es la crítica social. El realismo mágico es conocido por ser importante en Latinoamérica. Sí, deberíamos leer más al otro lado del charco. Aunque tampoco podemos reducir toda la literatura latinoamericana a ello.
  • Baja fantasía. Los fuegos artificiales los dejamos para otro tipo de fantasías. Aquí, a pesar de existir elementos fantásticos, todo es muy comedido como una resonancia más o menos de fondo en la trama de la historia. Priman los antihéroes, los personajes son mayoritariamente humanos y la magia asociada a la maldad de unas pocas manos.
  • Fantasía insólita. Y no no hablo de la antología “Insólitas” (aunque pudiera haber relación). No encontrado término para un tipo de fantasía suave, sutil, que se mezcla con lo cotidiano pero que no llega al potente simbolismo del realismo mágico. Esa fantasía que es inherente a la magia de lo cotidiano, de los rincones, de lo presente para los ojos que lo saben ver. Es uno de los motivos por los que me gusta tanto Cristina Fernández Cubas, aunque me consta de que hay más autoras en esta línea y que tengo muchas ganas de investigar.

¿Qué soléis leer? Gracias por leerme y buenas tintas.

El artista de hoy en día.

Quizás debería hacer una entrada de comienzo de año más espectacular y con pompa, pero lo cierto es que me apetecía escribir algo más de opinión y reflexión personal. Quería hablar de cómo los artistas (dibujantes, escritores, fotógrafos,… ) de hoy en día viven o malviven en el panorama actual.

Hace poco se viralizó una noticia en la que se contaba cómo muchos actores malvivían o realizaban profesiones muy diferentes al mundo de la actuación. La precariedad se reflejaba de manera palpable. Podéis leer el artículo aquí.

Lo cierto es que esta situación de precariedad se puede extender a otras profesiones del mundo de la cultura.

Muchas veces se ha acusado a la piratería de acabar con el valor de la cultura. Se da la paradoja de que en un mundo donde todo está comercializado no se aporta valor al proceso cultural y los beneficios de los autores se pierden en una larga cadena de producción. Si nos centramos en los libros, hay un grueso engranaje de editores, correctores, maquetadores, imprentas y transportistas,… ¿Acaso no es eso un valor económico? Parece que se ha olvidado el valor de la cultura por producciones populares, por el todo gratis y cuando se ofrece algo producido con cariño para el público general, se minusvalora. Tal vez la piratería solo refleja una parte del desprecio al valor económico (entre otros) de las producciones artísticas.

Se suele decir en las redes: si tienes un amigo que hace música, ve a sus conciertos, si alguien escribe, léelo,… Y es cierto. La mejor forma de apoyar a los creadores es así de fácil. Quizás compartir una publicación en una red social o por mensajería es suficiente. No tiene por qué ser más complicado. Aunque si puede haber soporte económico, estoy segura de que lo agradecerán. Más allá de comprar una entrada o un libro, hay otros mecanismos. Como Ko-Fi o Pantreon que permite hacer microdonaciones y recibir mini recompensas exclusivas por ello.

Como me parece importante revalorizar el trabajo artístico, os voy a proponer una serie de iniciativas.

Estos son solo unos ejemplos de artistas que comparten su tiempo y pasión, para que podáis disfrutar de sus trabajos y apoyarlos.

  • Un blog: Calabazas en la Lluvia. Cuando acabé pasando por este blog por casualidad, me llevé una grata sorpresa. Lluvia combina la pasión por el trío fantástico con una dulzura cándida. ¿Cómo apoyarlo? Calabazas en la Lluvia tiene un Ko-Fi (donaciones puntuales o periódicas).
  • Publicaciones colectivas para disfrutar asiduamente: Fast Fiction Penny. Si te apetece leer un montón de relatos, este es tu blog. De diversa autoría, pero todos breves y emocionantes. El equipo tiene un Pantreon para apoyar su escritura.
  • Un poco de fotografía: Dara Scully. Me fascina el mundo inquietante y dulce a la par de esta fotógrafa. Podéis ver su instagram aquí (que siempre es una red muy visual). Dara realiza reproducciones de sus fotografías que firma y envía, podéis preguntarselo a ella.
  • Un ejemplo de pasión por la escritura: Alicia Pérez Gil. Acabé leyendo un relato suyo por hazares del destino, una cosa lleva a la otra y… Es famosa por dar consejos para escritoras, pero también tiene un Pantreon con unas recompensas muy trabajadas. Para saber más: web.

Quizás en este post me he dejado llevar más por el lado fantástico, pero seguro que hay más iniciativas para todos los gustos. Estaré encantada de escucharos y leer vuestros comentarios y sugerencias.

Quiero dejar claro que esto no es una protesta si no un llamamiento a la revalorización de la oferta cultural. Los creadores amamos lo que hacemos y seguiremos haciéndolo, por muy difícil que sea.

Gracias por leerme. Buenas tintas.

Libros leídos y libros deseados: resumen a fin de año.

Ahora que se acaba el 2019, toca hacer recuento de todos los libros leídos y los que me hubiera gustado leer.

Y sí, lo comparto con vosotras personitas porque me apetece y porque es bueno hacer balance en estas fechas. Sobra decir que es mi humilde opinión y que solo lo comparto como comparto el placer de la lectura.

Comenzaré destacando alguno de los que he leído que me gustaría compartir. No son muchos, pero he estado a mil cosas ordenando mi cabeza y no soy ninguna booktouber de más de 100 libros al año. Además, he dedicado también tiempo a reencontrarme con la vieja lista de pendientes.

  • “El cuento de la criada” de Margaret Antwood. El año que salió la segunda parte, “Los Testamentos”, yo me aventuré con el primero. Creo que poco puedo aportar al respecto, pero sí hablaros de mi reseña particular.
  • “99 huesos para 77 brujas” de Andrea Prieto Pérez. Llevaba tiempo oyendo como la fantasía y el folclore se habían mezclado en los últimos tiempos. Me parece precioso el mundo que crea, en una fantasía distópica de su Galicia natal. Si bien la historia no tiene todo el tirón que la fantasía. Espero hacer una reseña en cuanto pueda de este libro. Sí, también en esta línea de fantasía y floclore llegó a mis manos “En mundo encantado en Castilla y León” y oye, una joya.
  • “Galveaias “ de Peixoto era un pendiente que encaja de manera perfecta en la categoría de fantasía suave, insólita, apta para realistas.
  • Tuve el honor de leer “Ayúdame a Salir” de Laura Mars, en primicia (fuí lectora beta). El realismo y la ciencia ficción se mezclan en esta historia que te engancha. Espero que salga adelante su proyecto pronto.
  • Descubrí la revista Tantrum, que lamentablemente para las máquinas, ojalá sea sola una pausa. Es muy triste que los proyectos a veces no puedan salir adelante porque simplemente los motores no dan para más.

¿Qué libros me he quedado con muchas ganas de leer?

  • “Un dios de paredes hambrientas” de Garrett Cook, porque me parece tan brutal como diferente a lo que he leído.
  • “Lectura fácil” de Cristina Morales, antes de ser premio, me olía que ese libro traía tela y tenía madera. Espero que las expectativas no sean demasiado altas.
  • “El arcano y el jilguero” de Ferrán Valera, porque creo que me gustarán el tipo de personajes que se plantean.
  • “Voz” de Cristina Dalcher. Y sí, culpo a las chicas de La Nave Invisible. Una distopía que parece revolver: ¿y si las mujeres solo tuviesen permitido hablar con 100 palabras al día (y si no descarga eléctrica al canto)?
  • “Los feladores” de Paul Delvaux, porque no conocía la faceta de escritor de este misterioso artista.
  • Cualquiera de Mariana Enríquez que, ejem, ahora parece haberse revalorizado.
  • Etc. es el mejor resumen (como buen drama lector): “Siete miedos”, “El abecedario de la pólvora”, “El ala izquierda: cegador”,…

¿Vosotras personitas, se os han quedado muchos pendientes? ¿Habéis leído alguno de estos libros?

Buenas tintas y buenas lecturas.

Antologías de relatos para sorprender (te).

Creo que para todos estas fechas son especiales. No solo por las navidades, me refiero también por el cambio de año. Año nuevo, vida nueva, o no. Antes de que cambiemos al nuevo periodo e incluso de década, en diciembre hacemos balance de todo lo que hemos conseguido y no en estos meses. Uno de esos objetivos logrados o a medias es la lectura. A solas o en compañía.

via Pixabay

Si necesitas ideas de antologías de relatos para regalar o para regalarte estas navidades, aquí va una lista.

  • “99×99 microrrelatos a medida” de Miguel Ángel Molina López. Este libro trata de microcuentos sobre el amor, el desamor, la belleza de lo cotidiano y las historias insólitas. Todo con la premisa de ser en 99 palabras. Algunos relatos merecen más la pena que otros aunque la valoración general del libro es positiva. Perfecto para lecturas en tiempos breves.
  • “Insólitas”, de VV.AA. Creo que este ha sido uno de los grandes descubrimientos de este año. Aún no he podido leerlo, pero de verdad, solo por ese prólogo se avecina una antología de culto. Autoras españolas y de latinoamericanas, de diferentes corrientes y generaciones. La fantasía de lo insólito está presente. Me quedo con muchas, muchas ganas de analizar lo que va desencadenando esta obra.
  • “Los altillos de Brumal” de Cristina Fernández Cubas. Por supuesto que os iba a recomendar a una de mis autoras fetiches. Estos relatos son de una fantasía tan sútil que casi no te das cuenta. Porque a veces la realidad supera a la ficción y porque la vida está llena de momentos mágicos que son, precisamente, eso, magia. No quiere decir con ello que todos sean felices, no creo que ninguno te deje en la quietud. Algo se mueve dentro de ti cuando los lees.
  • “Nadie es más de aquí que tú”, de Miranda July. Vale, sí se trata de realismo. Pero qué realismo. El enfoque es el más original que pudieras esperar. Sabes qué algo está sucediendo pero no sabes exactamente qué hasta que la autora se decide a mostrarte qué esta pasando. Mientras tanto, te quedas leyendo absorto. Pura poesía.
  • “La primera vez” de Daniel Hermosel. Una palabra que cae por aquí, otra por allá,… y de repente ya nos ha conmovido e inquietado con su prosa. Se trata de una mezcla de relatos cortos y microrrelatos bajo la premisa de: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? Podéis leer la ficha aquí.
  • “Monstruosas” de VV.AA. Ha sido una de esas antologías que han agitado mucho al personal y con razón. Entre la fantasía, el terror y el noir las autoras (sí, escritoras) se mueven en un universo femenino y macabro y salvaje. ¿Hablábamos de monstruos, no?
  • Tantrum, por Impresiones Privadas. Se trata de una revista literaria de fantasía y ciencia ficción. Lo cierto es que la mayor parte de la revista son relatos y al final una breve entrevista. Eso sí, con ilustraciones y edición cuidada. Creo que es completamente recomendable, hay pocas joyas como esta. Y eso por no hablar de los grandes nombres que se codean entre sus líneas.
  • “El abecedario de la pólvora” de Yordán Radíchkov. Un poco de folclore y tradición de Bulgaria, un poco de convulsión social, un poco de soviético. Esta mezcla ha sido muy criticada en el país de origen pero me intuyo que huele a esas joyas que pasan desapercibidas para el gran público… o no.
  • “Sobrenatural” de Samir Karimo. Mirad, yo no me he quedado igual con este libro de terror y más adjetivos. Sangre y fascinación tétrica se mezclan en estos relatos no aptos para todos los públicos ni todos los estómagos.
  • Cualquiera de H.C.Andersen. Me niego a decir que los clásicos no están de moda. Siempre recordaré la Reina de las Nieves y otros. Algunos de los relatos están cuiriosamente enfocados al público infantil, pero son poco “dulces y suaves” para niños. Si no, fijaos p.ej. en La Niña de los Fósforos. Nada de azúcar y sutilezas. Son aptos para cualquier lector maduro.
  • “50 delirios (o de los microcuentos)” de Alba Belba R.F. Ejem, lo siento no podía evitar recordaros que yo también tengo una antología. Además, este libro siempre lo ofrezco con sorpresillas o dedicación especial por estas fechas.

He mezclado géneros de antologías con el único hilo conductor: el relato.

vía Pixabay

No puedo dar una lista exhaustiva y personal ya que, para mi desgracia, no he leído todos personalmente. No obstante, sí he recogido todos los que me han parecido interesantes de una manera u otra.

Espero poder haberte ayudado a encontrar algo interesante. Si te gustaría compartir alguna otra idea o libro a la lista, no dudes comentar.

Mi primer año del NaNoWriMo. Terminar el 2019 con carrerilla (literaria).

Una parte de la culpa de mi ausencia durante estos días ha sido el proyecto del NaNoWrimo. He estado subiendo los avances como he podido a las redes sociales y compartido unos pasitos. Por si aún no lo sabéis, quizás es mejor parar el carro y comenzar con qué es el NaNoWriMo.

El NaNoWriMo es un reto literario para escribir una novela durante el mes de noviembre, de 50.000 palabras.

Tal vez esto os suene muy técnico pero en definitiva se trata de dar rienda suelta a la creatividad y crear un nuevo proyecto en el tiempo récord de un mes. Para ello, es necesario un mínimo de planificación y tener una idea clara en la cabeza, aunque después pueda cambiar.

No os voy a engañar, me he quedado en 45450 palabras, así en cifra redonda. Esto quiere decir, una novela mediana no demasiado larga. Mi historia se acabó en ese punto, sin perjuicio de que pueda avanzar con otros retoques e incrementar el grueso del texto. Gran parte ha sido gracias al apoyo del grupo de escritores que nos hemos juntado y hablado de cabras, además de escritura (nuestras recompensas eran así de raras). Era la primera vez que participaba en este reto y sin duda me ha gustado mucho la idea. No me imaginaba pasar con tanta fluidez de los microcuentos a la novela. He podido dar ese impulso gracias a la emoción por llegar a la meta.

Mi proyecto, bautizado como proyecto bitácora, es una novela sobre la emigración, las mujeres y el desarraigo. Está narrada en dos países europeos y cuenta la historia de quien quiere vivir y sobrevivir, de lo que se quiere, de lo que se deja y de la búsqueda de un sitio propio. Narrado en primera persona, son tres las mujeres que actúan como piedra angular de la narración. Como veis, esta vez me he decantado por una historia más realista porque tenía muchas ganas de contarla. Es sin duda uno de los proyectos narrativos con los que más estoy sangrando tinta, del alma literaria y del corazón.

El Proyecto Bitácora sufrirá de un proceso de maduración para que pueda enseñároslo en la mejor forma posible.

Tengo proyectos en mente, aunque de momento serán relatos e irán en una línea más de fantasía, distopía y asociados. Aunque me gusta alternar y qué mejor herramienta para ello que los relatos. El Proyecto Cajas sigue madurando, lentamente, no me olvido de él. Se avecina un año nuevo con muchos cambios para mí y, a pesar de tratar de dar lo mejor en cada momento, tengo unos límites de capacidad. En resumen: en los próximos meses, lápiz en mano sí, escribir como una loca no.

Muchas gracias por leerme y os escucho y leo todos los comentarios.

Reseña de “El cuento de la criada”, de Margaret Antwood.

Hoy hablamos de la distopía de Margaret Antwood, en boca de todos.

Con la llegada de la serie de Netflix y la segunda parte de la historia, “Los testamentos”, parece que nadie quiere olvidarse de este libro. ¿Pero qué hace especial a este libro?

Aunque quizás deberíamos empezar por el principio. La historia está narrada en primera persona. Nuestra protagonista vive en un mundo futuro en el que lejos de haberse producido un progreso, es amenazante, contaminado y en guerra. El puritanismo religioso ha hecho mella de manera profunda de manera que cada persona tiene un estamento en la sociedad: chóferes, guardias, cocineras,… y sobretodo criadoras, como nuestra protagonista. O más bien, vientres gestantes. En un mundo donde muchos son infértiles, las mujeres que pueden quedarse embarazas están destinadas y marcadas (de rojo) para ello. No hay libertad de prensa, de movimiento ni derechos para las mujeres. Hay miles de comentarios sobre el libro. ¿Dónde está la magia de esta historia?

La clave que hace mágica esta historia es la combinación de dos elementos: una historia cuidada al milímetro y una poesía visual insertada en el texto.

Soy una apasionada de los colores, no lo puedo negar, cada tono tiene su simbolismo. En el cine, esto es muy fácil, fijémonos en la serie Dark y el uso del color amarillo (sí, tiene un motivo importante en la trama y en cada fotograma específico). Causar este efecto en la literatura es difícil, pero las pinceladas son precisas.

El libro es un constante cambio de presente a pasado, mezclándose exquisitamente en un cóctel de analepsis. Cada dato es revelado en el momento oportuno, sin parecer forzados o incoherentes en ningún momento.

La protagonista es humana y lo que la hace inolvidable es que no es en ningún momento una heroína. Es una persona como cualquiera de la media, lo cual es muy importante a la hora de contar una historia como esta.

Pese haberse escrito, en los años 80, Antwood recrea un planteamiento completamente actual sobre la religión, sociedad y fundamentalismo.

¿Realmente esto podría pasar? El planteamiento de los años ochenta se nos antoja actual y completamente presente. Seguimos sintiendo la misma cercanía y nos hace plantearnos diversas cuestiones. ¿Puede ocurrir un cambio de Estado tan drástico? ¿Pueden perder las libertades las mujeres así, de un día para otro? ¿Seríamos capaces de utilizar a las mujeres como simples incubadoras?

Las reflexiones filosóficas derivadas son de lo más interesante. En mi opinión, hay una amarga certeza. Solo por hablar del tema de las féminas, ¿las mujeres perdiendo derechos en un plis? Miremos un poco hacia oriente y… la historia ya nos ha dicho que sí. La distopía es inquietante porque es realista.

Voy a hacer un recopilatorio de citas a continuación. Este es un aviso de SPOILERS, no quiero destripar nada a nadie sin querer (aún siendo pequeñitos).

Este es mi diario de lectura.

Aquí os presento algunas citas de lo más interesante:

“No consumir, no desear. Si no consumo, ¿por qué a pesar de ello deseo?”

“(…) un color carmesí más oscuro cerca del tallo, como si lo hubieran herido y hubiesen comenzado a cicatrizar.”

“A veces destellos de normalidad me atacan inesperadamente, como si me tendieran una emboscada.”

“Recuerdo las fotos (…), encerradas en un marco y a salvo.”

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Nadie decía cuando.”

“Probablemente no necesitaba azúcar, pero era lo único que podíamos robar. Para regalárselo.”

“Aquello que no conozcáis, no os tentará.”

“Incluso puedes hacer un cielo para ellos. Para eso te necesitamos. El infierno podemos hacerlo nosotros mismos.”

La muerte en la literatura

Noviembre es el día de los muertos. Pasada la resaca del Día de todos los santos y Halloween, podemos hablar de la muerte. Por que es un elemento tan inherente a la vida como lo es la vida en sí. Una vez escuché al poeta Antonio Gamoneda decir: “La vida tiene sentido porque existe la muerte”. Y es verdad que hablamos de un ciclo de comienzo y final. No os voy a engañar, siento una afición por lo romántico (del Romanticismo, no de los corazones).

Al grano, ¿cómo aborda la literatura la muerte?

Creo que deberíamos comenzar diciendo más bien cómo abordan las personas la muerte. Desde el comienzo de los andares humanos, ha sido un acontecimiento inevitable y tratado de diferentes maneras.

La literatura ha recogido esa visión de la muerte derivada del devenir histórico de la humanidad y las culturas. Por lo que, lo que vamos a hablar es sobre una teorización de la muerte como ente propio en las novelas y otras obras literarias a lo largo del tiempo.

Estos artículos los he recogido como esclarecedores o interesantes a la hora de abordar la muerte en la literatura.

Espero que disfrutéis de la selección:

  • Las diferentes aproximaciones de Mètode. He de confesar que este artículo es uno de los que mas me ha gustado. Porque va más allá tiene un abordaje poético. Va más alla de los conceptos llanos y mundanos para elevarlo a lo trascendente (o bueno, así lo hicieron los escritores).
  • Hablemos de los siglos XIX y XX: Este artículo de Anabel Sáiz Ripoll aborda este periodo específico. Como bien destaca, cuando se habla de muerte inevitablemente van ligados indisolublemente otros conceptos o subtemas.
  • Centrémonos en obras concretas. Alberto Granados utiliza para su artículo referencias a obras concretas. A parte de hablar de la inevitabilidad, de la lucha, ausencia, amor, heorismo,… y otros conceptos asociados a la muerte de manera recurrente.
  • La muerte como binomio opuesto a la vida: En el artículo de Letra Libres, Carlos Chimal prefiere hacer uso de este antagonismo para abordar el tema. Y es que como bien dice él, son dos actos extremos.
  • Mezclemos Romanticismo, literatura inglesa y latinoamericana: Así lo cuenta el artículo de Morayma Hernández Colina que podéis encontrar aquí.

No soy experta en el tema, pero como lectora me he puesto a reflexionar sobre el tema. Creo que si hablara de la muerte en los libros y analizara la literatura leída, hablaría de la muerte en relación con el amor, la madurez y el misterio. En relación al amor porque es uno de los sentimientos más fuertes que tenemos. Si nos adentramos en lo erótico, sigue el concepto de pequeña muerte. El eros y el tánatos siempre han estado muy ligados en la literatura. Respecto a la madurez, porque en muchos casos desencadena una diferente visión de los personajes, directa o indirectamente. En “El camino” de Miguel Delibes o en el archifamoso “Harry Potter”. Y con el misterio porque al fin y al cabo es uno de los grandes misterios de la vida y por tanto de la literatura. Se deja de saber, se deja de conocer y además hay multitud de mitos y leyendas, religiosos o no, sobre la muerte. Ante tanta variedad de opiniones, ¿qué sabemos realmente? El tema es tan complejo que me resulta difícil sintetizarlo de una manera mejor.

¿Qué escritor o libro ha tratado para vosotras (personitas humanas) mejor el tema de la muerte?

Nos leemos. Buenas tintas.