Reseña: “El amante” de A.B. Yehoshua

El libro de El Amante lo esperé con deseo. Aunque la novela es de 1977, ha tardado algo más en traducirse al castellano (la edición de Duomo que leí es de 2013). Tardé mucho en hacerme con este ejemplar, pero la espera ha valido la pena porque el autor israelí ha concebido una obra que conmueve.

La sipnosis de Duomo declara:

“Un hombre percibe un misterio en su mujer: no sabe ya quién es la esposa amadísima que habla en sueños, a quien sigue sin lograr alcanzar. El hombre persigue al amante de ella, el joven melancólico que ha devuelto el amor a la pareja y que un día desaparece. ¿Ha muerto o acaso ha desertado huyendo de una guerra cuyos motivos no comprende? El amor llega también de la mano del joven operario de su taller, que le ayuda en su búsqueda y cuyo corazón, como el de la hija de la pareja, sabe superar los confl ictos más ancestrales. En esta reconstrucción a varias voces del destino de una familia se entremezclan y convergen magistralmente diversas historias de mundos cercanos y distantes al mismo tiempo, que pese al amor, refl ejan la imposibilidad de conocer verdaderamente quién vive a nuestro lado.”

“En la última guerra perdimos un amante”, comienza relatándose. La novela se ambienta en torno a 1973 y la guerra de la que habla es la del Yom Kipur, aunque las referencias bélicas solo sirven para plantear la vida de los personajes. Esto es así porque se trata de una novela donde los pensamientos y sentimientos de cada personaje configuran una historia desde distintos puntos de vista, pero aportando una visión profunda “dejada caer” con sutileza. La narración es en primera persona y cuenta la historia de una familia judía y de otras personas que se entrecruzan en su camino, con la escusa de la búsqueda del amante de la mujer. Las relaciones entre los personajes son múltiples y diferentes, pero no voy a contar mucho más para no desvelar el misterio.

El Amante refleja la sociedad de un país. Pero también muestra como personas muy cercanas físicamente están a años luz en cuanto a las verdaderas relaciones entre ellas, lo que las aleja realmente cada día. Se plantea la disyuntiva entre convivencia y coexistencia, porque es algo que toma vital importancia. En ese mundo de conocidos – desconocidos los lazos que intentan establecer los personajes son a veces cercanos a un último suspiro de esperanza a acercarse más a la persona que tienen al lado. Es un alegato a la verdadera convivencia, a saber con quien vivimos y apreciarlos, pero sobre todo, es un alegato al amor. Al amor como única vía posible para una pacífica convivencia, mostrándose así los valores más nobles del ser humano.

Portada de la edición de Duomo.

Este libro merece más que nunca ser leído, por los tiempos que corren donde la convivencia y el señalamiento de la diferencia ensombrece nuestras sociedades.

Originalmente, esta reseña la publiqué en Perdidos entre palabras, donde podéis encontrar otras reseñas de lo más variopinto.

Si habéis leído el libro o queréis comentar algo, no lo dudéis ni un segundo.

¡Buenas tintas!

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