Lujuria

El calendario apuntaba un lunes de luna llena. No me asustaba. Ojalá hubiera sido así. Al llegar la noche me convertí. Entre aullidos, primero ahogados y después desgarradores, me creció el pelo, las garras, los dientes. Y lo que no te dicen de los hombres lobo, el olor permanente a animal salvaje, a monstruo
Lo que me asustó no fue mirarme al espejo. Lo que me asustó fue como Caperucita sonrió en vez de huir. Cómo se desnudó, descubriendo sus senos, su vientre, sus piernas. Cómo me miró cómplice y me dijo:
– Cómeme monstruo.

 

(Este micro formó parte del reto #micro100lujuria de Escritores y Lectores).

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