“El escritorio”

Estaba sentada en el escritorio frente a la ventana. No podía soportar el sol que se filtraba por ella. Era tan radiante y tan insultantemente feliz. Me recordaba a la playa de nuestras últimas vacaciones. Aquella donde el sol doraba nuestra piel y la arena y la sal nos hacían brillar. Insultantemente feliz.

No podía soportar aquella luz cegadora porque me recordaba que te habías ido. Me recordaba que te habías ido y aún me amabas.

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