“Una mañana”

La fuerza del universo entero era esa luz que se filtraba por la ventana aterrizando sobre las tazas humeantes sobre la mesa. En el medio, una única flor, aún joven, en un único jarrón que la mantenía a flote. Las dos mujeres conversaban alegremente. Y alegremente, una le dijo a la otra:

– – ¿Por qué con todo el éxito que tienes y todo lo que has conseguido, no resuena tu nombre?

— ¿Sabes? En este mundo los grandes asuntos se fraguan en las sombras. Hasta que las sombras son demasiado grandes como para no ser vistas.

 

Anuncios

Colaboración #12 La Fanzine

Buenos días o noches, según os parezca. Hoy (y con retraso) os vengo a presentar mi colaboración con La Fanzine número 12, dedicada al cine. “El galardón” es un microcuento que trata de esta temática. Podeís pasar a leerlo en la web de La Fanzine, además de otros muchos relatos y piezas artísticas que merecen mucho la pena.
el galardón fanzine.PNG

 

Aquí os dejo el enlace –>

https://lafanzine.blogspot.de/search?updated-max=2018-03-20T16:03:00%2B01:00&max-results=15

“Mi abuela”

Mi abuela nos dejó en invierno. Nos dejó en invierno como muchos otros abuelos. No entiendo porqué siempre en estos meses. Tal vez nos dejen disfrutar de la luz y el calor del verano. Tal vvez sea el tiempo de esconderse bajo una buena manta con una buena tazá de café, para sanar las heridas.

Aquí estoy con la taza humeante, aún llorando su despedida.

“El escritorio”

Estaba sentada en el escritorio frente a la ventana. No podía soportar el sol que se filtraba por ella. Era tan radiante y tan insultantemente feliz. Me recordaba a la playa de nuestras últimas vacaciones. Aquella donde el sol doraba nuestra piel y la arena y la sal nos hacían brillar. Insultantemente feliz.

No podía soportar aquella luz cegadora porque me recordaba que te habías ido. Me recordaba que te habías ido y aún me amabas.

“Los gatos”

Los gatos se encontraron en el jardín a la luz de la luna de medianoche. Se miraron fijamente. Nadie les comprendería salvo ellos. Domesticados, sometidos, animalizados. Maullaron a la noche sus penas. Y miraron por la ventana a un humano sentado en un sofá, atontado por una televisión. Si supiera lo que los felinos apartados querían decir y no podían…

“La idea buscada”

Me dejé llevar hasta el bosque durante horas. Las hojas de los árboles susurraban mis sentidos. La melodía de las musas me guiaba con seguridad por el sendero. No había encontrado la solución al problema, descifrado el punto clave en el que se apoyaba la cuestión, el cálculo de palabras que componían la idea. Allí, escuche el viento, y felizmente me dio la respuesta.